viernes, 3 de febrero de 2012

3.1 DESCRIPCIÓN DE APLICACIÓN DE TECNOLOGÍA DEFICIENCIA VISUAL

1.- INTRODUCCIÓN

 Voy a plantear este tema partiendo de la base de la necesidad de conocer a los niños ciegos o con deficiencia visual, lo que implica tener esta discapacidad y  lo que tienen que interiorizar para llevar una vida independiente


 ¿QUÉ IMPLICA SER CIEGO O DEFICIENTE VISUAL?

Las personas ciegas o deficientes visuales van a tener necesidades especiales y requerirán de servicio específicos, siendo fundamental un programa individualizado en función de ellas. Un aspecto prioritario será el de la comunicación, y también la orientación y movilidad, aprender o reaprender a desenvolverse para poder llevar una vida independiente. Po lo que el enfoque principal será conseguir para estos alumnos una normalización de su vida cotidiana, integración social al igual que el resto de las personas, y fomentando su autonomía personal y su participación en los diferentes contextos: familiar, escolar, social... al igual que el resto de los niños de su edad.
 Sobre la función visual se cimientan el conocimiento del espacio y la mayor parte de la información significativa que recibimos sobre las cosas. De su normalidad dependerán por tanto numerosas variables del desarrollo geneal del niño
Las personas con ceguera o baja visión están disminuidas en sus posibilidades de movimiento, situación que los limita para el conocimiento de su medio y los hace dependientes de los demás en determinadas situaciones, como son los espacios nuevos o las posibles alteraciones habidas en un lugar en principio por él conocido; con todo lo que esto conlleva en el plano de las relaciones y actividades sociales. El niño ciego tendrá que aprender que cuando está en movimiento debe mantener en el máximo de alerta a sus otros sentidos para recoger toda la información posible del entorno en que se mueve y saber interpretarlo. Podrá hacer la mayoría  de las cosas que hace un vidente, pero necesitará de un tipo de aprendizaje, en el que la imitación pierde su amplia parcela, lo que exige en su desarrollo un esfuerzo mayor. El niño ciego necesita también una mayor dedicación o actividad por parte de sus educadores. Hay que potenciar las percepciones táctiles, auditivas y cenestésicas (sensación o percepción del movimiento).
En definitiva, la vida de quien ve poco o no ve puede desarrollarse en determinados ámbitos bajo el signo de la duda: en la percepción del mundo, en las relaciones con los demás y en la imagen de sí mismo. De no ser resuelta ésta incertidumbre, es fuente de problemas en el ámbito del ajuste personal.
Hay que tener en cuenta que la entrada de información le va a llegar principalmente por vía auditiva y táctil. Por tanto, la percepción resultará limitada y fragmentada; hay una falta de perspectiva global y no se tiene la riqueza y pluralidad que de la realidad nos ofrece la visión.
La ausencia de referencias visuales sobre si mismo y su vivencia de la realidad obstaculizan la creación de un “yo” independiente. Puede refugiarse en fantasías y hay una tendencia a la rigidez de actuación y pensamiento.

En el caso de los niños ciegos existe especial dificultad en el reconocimiento de los objetos y su localización espacial, así como en la relación que guardan entre sí por su ubicación.
También encuentran obstáculos para observar situaciones alejadas de sí e imitar gestos y acciones de los demás.
Por esa falta de perspectiva global de las cosas, la persona ciega tiene problemas en la percepción de determinados procesos; dándose una especial dificultad en el conocimiento de la relación que une unos aspectos o situaciones con otros. Su discurso lógico puede presentarse ocasionalmente fragmentado, sin tener en cuenta las relaciones entre varios conceptos o elementos.
Se puede observar una tendencia al verbalismo: utilización del lenguaje en exceso para dominar un entorno al que no puede acceder. Habla de lo que no conoce por referencia real, utilizando el marco lingüístico de vidente.
En el caso de las personas ciegas, sus manos no solo son el órgano de prensión, sino también de conocimiento. Esta nueva función, percepción háptica (tacto en movimiento), necesita entrenamiento para su desarrollo.
En cuanto a la realización de las tareas se da una mayor lentitud tanto a la hora de recoger información como de sintetizar lo trabajado. En el caso de los alumnos con baja visión puede darse percepción parcial y/o errónea de la información visual. En general, un niño con déficit visual puede presentar según Leonhardt (1992) las siguientes características:
- El mundo está desdibujado. Sufre distorsiones sistemáticas de la realidad, lo que le lleva a una interpretación equivocada.
- Su percepción es analítica, secuencial. Esto provoca un ritmo más lento en los aprendizajes.
- El desarrollo motor se ve dificultado. Requiere más tiempo para descubrir los objetos y así poder manipularlos.
- Presenta dificultades en la atención por lo difuso de los estímulos que le llegan.
- Manifiesta fatiga después de mirar y prestar atención a una tarea visual.
- Encuentra dificultad para imitar conductas, gestos y juegos.
- Su autoimagen puede verse dañada.
- No es el niño ideal esperado.
- Actitud ambivalente según las respuestas visuales.
- Se va dando cuenta de que hay cosas que se le escapan.
- Se pueden dar alteraciones de conducta y en sus relaciones con los demás.
- Presenta dificultades para establecer el vínculo por falta de contacto visual y encuentra gran dificultad para ver y seguir a los otros niños, por lo que puede preferir ignorarlos.
- Por último, son frecuentes los miedos. Las sombras y los ruidos pueden ser muchas veces aterradores si se desconoce lo que los provoca.
Cuando un niño tiene baja visión o es ciego, resultará vital para su crecimiento la utilización del resto de los sentidos para poder captar el mundo que le rodea y evolucionar con el mínimo de diferencias y retrasos respecto al niño con vista. (Martín Andrade)

Aspectos perceptivos del niño con discapacidad visual.

Para comprender mejor lo que un niño con discapacidad visual puede o no hacer en el ordenador y la forma en que se le deben presentar los contenidos para que estos sean accesibles, debemos conocer primero algunas cuestiones básicas sobre su forma de percibir y las implicaciones de la falta de visión en el aprendizaje.

Características perceptivas de los niños con discapacidad visual

En el capítulo 2 del libro “Puentes invisibles” editado por la ONCE en 2003, sus autoras Rosa Lucerga Revuelta y Mª Jesús Sanz Andrés, hablan de los aspectos perceptivo-cognitivos en el desarrollo de un bebé con discapacidad visual y de los principales obstáculos que el niño tiene al carecer del sentido de la vista. “La visión posibilita la constatación de una realidad continuada en el tiempo, que permanece separada del sujeto. Esto es, permite observar y organizar coherentemente la secuencia temporal de los acontecimientos del mundo exterior y darles  sentido. Esta dificultad de percibir contínua y simultáneamente, característica de los niños sin visión, interfiere en mayor o menor medida el desarrollo del niño ciego.” según las autoras

-    “En la integración e interpretación coherente de parte de la información proveniente del exterior. La imagen visual de un objeto, por ejemplo un biberón, proporciona el soporte sobre el cual el bebé irá colocando un cúmulo de sensaciones. Así el color, la forma, el sabor, la tibieza o el olor quedan referidas a esa imagen visual. El niño ciego, en cambio puede percibir el sabor de la leche y no asociarlo a la forma o textura del biberón que la contiene”. Si el niño no ve y no se trabaja con él para que aprenda a integrar los estímulos del objeto a través de diversas experiencias, habrá muchas cosas que conozca sólo parcialmente. De esta forma, podemos presentarle en el ordenador sonidos o nombres de cosas que para él no tengan un sentido real y que requerirán una descripción o algún dato más que le permita reconocer el objeto.

-    “En la comprensión de los procesos de causalidad. Dificultad en el establecimiento de las conexiones causa-efecto. Es frecuente en este sentido que el niño ciego requiera ayuda para relacionar el efecto de una acción con la causa que lo produjo”. Así, le resultará difícil entender en edades tempranas porqué cuando él da a una tecla del ordenador suena un sonido u otro. No obstante, esta dificultad se resuelve con la práctica y la mediación del adulto, de forma que con unas pocas sesiones con el niño podrá ser capaz de asociar causa y efecto que lo provoca, lo que resultará a su vez muy motivador para nuevos aprendizajes.

-    “En la comprensión de algunas estructuras espacio-temporales. Dificultad para la interiorización de esquemas y relaciones espaciales y para la asimilación y anticipación de secuencias temporales. La ceguera condiciona la organización espacial tanto en el sentido de poder configurar un espacio-escenario en el que se desenvuelve el acontecer de la vida como en el sentido de interiorizar relaciones espaciales, como dentro-fuera, arriba- abajo, etc. Igualmente, como hemos mencionado líneas atrás dificulta el ordenamiento de los acontecimientos en una secuencia temporal coherente.” No quiere esto decir que no lo consigan, pero requieren más tiempo y esfuerzo, por lo que las actividades deben estar bien explicadas y en las primeras edades, muy simplificadas para que el niño no se pierda en su comprensión o en la dificultad que le suponga la ejecución material de la misma. Además, los conceptos espaciales, al ser trasladados al espacio bidimensional, guardan relaciones que tienen poco que ver con la realidad que el niño ciego percibe, ya que están creadas a partir de códigos visuales. Ej: el “arriba” del cielo y el “abajo” del suelo, para el niño ciego, cuando el papel está sobre la mesa, es más bien un “cerca o lejos de mi cuerpo”. Comprender que eso es arriba/abajo requiere explicación y experimentación. Lo mismo ocurre en el ordenador con las imágenes en perspectiva, con conceptos como dentro/fuera, cerca/lejos… por lo que el autor deberá usar su creatividad para hacer comprender al niño ciego eso que a los demás se les presenta de una forma tan evidente, clara e intuitiva.

Por otra parte, el ordenador puede servir de herramienta para trabajar precisamente estos conceptos espaciales en los que el niño puede presentar dificultad, resultando una herramienta muy motivadora cuando los programas son accesibles y se utilizan distintos dispositivos periféricos de acceso (joystick, tablero de conceptos…)

-    “En la contrastación de muchos fenómenos con la realidad misma (prueba de realidad) Privación de la evidencia perceptiva que la visión posibilita. Numerosas situaciones ponen de manifiesto este impedimento para constatar por sí mismo fenómenos que resultan obvios para los niños videntes. Así no es infrecuente que un niño ciego pregunte por  su padre, estando éste en la propia habitación; o que no sepa dónde se encuentra aunque no esté en un lugar desconocido.” De esta misma manera, estando en una aplicación el niño puede no saber dónde se encuentra o si se encuentra allí algo que para los demás es obvio (p.e. un personaje que guía la aplicación cuando éste no está hablando)

-    “En el control del entorno. Dificultad o imposibilidad de adquirir y realizar conductas orientadas al dominio del medio. Multitud de conductas resultan muy difíciles para ser realizadas por los niños ciegos y algunas de ellas son verdaderamente imposibles si no es en compañía de otra persona que le hace una función de “yo auxiliar”. Sobre todo, aquellas que requieren de la coordinación visomotora como recortar, pintar...” Habrá juegos o ejercicios en algunas aplicaciones que recomendemos que el niño ciego las haga en grupo o con una ayuda concreta debido a esta dificultad.

-    “En el conocimiento experiencial de diversos ámbitos de la realidad. Dificultades para percibir y experimentar objetos grandes o lejanos, o realidades dinámicas inaccesibles a la percepción táctil. Pensemos, por ejemplo, en objetos tales como un tren, un edificio, un animal no doméstico, el cielo... El fenómeno del movimiento es dificultoso para la comprensión a través de la exploración táctil ya que cuando el niño toca el objeto detiene al mismo tiempo el movimiento. Así, por ejemplo, pensemos en el desplazamiento de una bola por un laberinto o en la caída de un objeto en su trayecto de una mesa al suelo.” En las diferentes aplicaciones habrá imágenes de escenas de las que el niño tendrá una experiencia relativa y que habrá no sólo que describirlas sino que explicarlas y acompañarlas de sonidos que acompañen al recorrido, que denoten el alejamiento…

Además de estas implicaciones, hemos de tener en cuenta algunos rasgos diferenciales entre la percepción visual y la táctil que tendrán diferentes consecuencias en la forma de presentar el material al niño:

-    La visión se produce de forma involuntaria, mientras que el tacto requiere de la voluntad del sujeto para utilizarlo. En cuanto al oído, ocurre como con la vista, que el sujeto oye todo de forma involuntaria; sin embargo, la referencia que el oído aporta es muy parcial y en muchas ocasiones más que darnos información, si se unen varios sonidos, distorsionan.

-    Existe una gran diferencia entre la interpretación táctil y visual de dibujos, gráficos, tablas... mayor cuanto más rico en detalles sea lo representado. Son más fáciles de interpretar las imágenes sencillas, con formas geométricas claras, con los rasgos distintivos del objeto claramente marcados (ej. La trompa del elefante, el pico del pato…)

-    No todo lo perceptible a la vista tiene que ser trasladado al tacto. Por tanto, en las imágenes o ejercicios que se puedan imprimir habrá que seleccionar aquello que realmente aporte información y no distorsione, de la misma forma que en las imágenes que haya que explicar verbalmente.

-    No siempre se pueden asociar las formas visuales con las táctiles en los dibujos. Muchas imágenes visuales son meros códigos inventados aunque aceptados universalmente por personas videntes, pero sin ningún significado para las personas sin visión. Ej. Una casa dibujada para un niño ciego no es más que un cuadrado unido a un triángulo y con otros cuadrados o rectángulos dentro, ya que la experiencia que él tiene de casa no tiene nada que ver con dicho dibujo, pues él no ve la forma global de la casa ni está habituado a verlas dibujadas como el resto de los niños. Sin embargo, el niño ciego puede y debe aprender a interpretar estos dibujos realizados de forma esquemática. Para ello se le puede ayudar con explicaciones orales sobre cómo se representan las cosas a la vez que darle objetos tridimensionales  y maquetas que imiten a la realidad para que con sus manos pueda abarcar la globalidad del concepto dibujado (un coche de juguete, una maqueta de una casa…)

Características perceptivas de los niños con deficiencias visuales graves

En cuanto a los niños con deficiencias visuales graves existe un gran abanico de patologías y formas de ver, produciéndose además grandes diferencias individuales dentro de una misma patología. De hecho, dos niños con el mismo diagnóstico pueden tener formas de utilizar su visión muy diferente. No obstante, podemos generalizar algunos problemas derivados del tipo de visión que esté afectada en cada caso:

-    Problemas derivados de la falta de agudeza visual. La agudeza visual es la capacidad de percibir detalles con nitidez. La afectación en la misma puede provocar: dificultades en la interpretación de símbolos pequeños, en la percepción del contraste, en la visión de distancia (pantalla del maestro, pizarra…), en la acomodación de la visión de la pantalla al papel o al teclado y viceversa; necesidades de una iluminación específica; percepción distorsionada de la realidad…

-    Problemas derivados de la falta de campo visual: El campo visual es todo aquello que abarca la vista con independencia de dónde se mire. En las patologías de campo visual hay gran variedad, aunque como grandes bloques podemos distinguir las que afectan al campo periférico y las que afectan al campo central. En las primeras, con independencia de la nitidez con que se perciba, lo que está afectado es la visión periférica, es decir, el niño ve sólo un trozo de pantalla, justo aquel al que dirige su mirada. Esto dificulta la visión completa de elementos o símbolos de gran tamaño, la interpretación de escenas, especialmente si tienen movimiento, la localización de elementos por la pantalla y, como consecuencia de todo ello, la velocidad de ejecución de las tareas. En las segundas, la patología afecta al campo central, lo que quiere decir que el niño puede ver partes de la pantalla, pero no justo donde mira, lo que además de repercutir en los aspectos anteriormente mencionados, afecta a la agudeza visual.

-    Problemas que afectan preferentemente al control óculo-motor. En estas patologías se dificultan especialmente lo referido con la coordinación visomotora, en la fijación, en los cambios de mirada de pantalla a teclado...

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